Lamentablemente en estos últimos días mi dulce me esta viendo como LA MALA, la que quiere hacerle daño, el medirle e inyectarle a veces es cosa de cuidado, llantos, gritos, berrinches y escenas en plena calle están creando en mi mucha pena y tensión, mucha paciencia es lo que debo tener, pero dentro de mí me parece muy injusto que la persona que está más pendiente y que la cuida, tenga que escuchar estas palabras, duelen, cuando me dice que ¡no me quiere ver!, o ¡que me vaya!,¡eres mala!, ¡ya no te quiero!! se que aun no lo entiende del todo, que todo esto es por su bien y que no existen descansos, debo aguantarme la pena y con jeringa en mano seguir con sus cuidados...
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